sábado, 19 de julio de 2014

Futbol 2014.... ¿¿¿¿Que tan esperado es????


                             
Para los colombiano este Mundial es muy especial, ya que es el regreso al certamen y la posibilidad, de por fin, poder borrar una de las dos imágenes más tristes del paso de nuestra Selección: el día que nos eliminó Camerún en Nápoles, el bailecito de Roger Milla en una esquina del campo y la cara de desconsuelo del "loco" Higuita.
Pero también tenemos el recuerdo del año 1983, cuando el gobierno de Belisario comunicó a la FIFA que no estaba en condiciones de organizar el Mundial de Fútbol de 1986, reconociendo dos cosas: primero, que afrontar los costos de la organización otorgada en 1974 era económicamente inviable para un país sudamericano; y segundo, que no estaba claro cómo las prioridades de un país del "tercer mundo" pasaban por construir 12 estadios con capacidad mínima para 40.000 personas, 4 con aforo para 60.000 y 2 para 80.000, entre otros requisitos que exigía la FIFA, más las otras prebendas que son exigidas por lo personajes de las directivas del Mundial Fútbol.
Un Mundial solo es buen negocio cuando el país organizador cuenta con una infraestructura importante como activo y es capaz de acomodar todo lo que se necesite para aprovechar al máximo las posibilidades que la globalización ofrece. Aunque en muchas ocasiones este evento contribuye a disparar la economía e infraestructura de un país, también se ha evidenciado que la inversión que se hace es solo para el evento y luego se deja caer todo lo que se logró.

En Brasil, según Ernst & Young, el Mundial 2014 ha implicado una inversión público-privada, solo en la construcción de los 12 estadios y en la infraestructura complementaria, 2.600 millones de dólares. Con los retrasos, sobre costos y exigencias de la FIFA, el Mundial 2014 se vuelve un problema para Brasil, generando el inconformismo entre los brasileños.

                                                                 

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